Por Gabriel Mendoza García
Hoy, en esta situación pandémica, lo más importante en la economía es generar valor, siempre lo he pensado, incluso antes de la pandemia. Creo firmemente en la creación de confianza, en la creación de una necesidad y de transformar servicios en beneficios. Hoy, y perdónenme porque puede parecer un argumento muy conveniente, y sé que me voy a echar encima a medio Facebook, pero hoy no sirve de mucho tener chingos de títulos colgados en la pared. No estoy demeritando las aptitudes de nadie ni mirando a la distancia con ojo crítico a quienes han ostentado una larga carrera universitaria, no, no me malentiendan. En otras circunstancias, hoy eso seguiría siendo fundamental. Hoy no. Hoy estamos en un estado de sitio, estamos a merced de las puntas de las pirámides económicas. Esta situación nos tiene sedados en nuestras capacidades creativas y disruptivas. Nadie está mirando a los niños, a los adolescentes, a la gente con ansiedad y depresión, a los ancianos y a la gente que no puede estar encerrada. Los sesgos cognitivos a los que se está enfrentando esta generación son devastadores. Actualmente ya hay 2 años de rezago educativo.
Ahora bien, nadie en mi familia se ha infectado de Covid19 porque hemos mantenido estricto control sanitario, pero, ¿cuánto tiempo más? Obviamente yo no quiero que mi familia se contagie y muera, por supuesto que no. Pero, creo que esta situación es un amago general para mantenernos con ese preciso y jodido miedo.
Necesitamos validar los talentos de las personas, mediante sistemas eficientes transparentes y fidedignos, para alejarnos de ese sistema arcaico que hoy YA NO FUNCIONA. Necesitamos crear una demanda desde la base de la sociedad, pues la demanda de los picos económicos hoy está de más, solo se auto beneficia y no salpica a los que estamos hasta abajo.
Hoy, si tu eres músico, poeta, escritor, artista, cineasta, dramaturgo, actriz, actor, diseñador, editor, artesano, desarrollador web, caricaturista, tatuador, standupero, o maestro de cualquiera de las artes ya mencionadas, entonces eres FUNDAMENTAL para que salgamos adelante. ¿Por qué? Necesitamos inyectar esta morfina espiritual que nos provoque deseos de vivir. NECESITAMOS A LA CULTURA Y AL ENTRETENIMIENTO PARA QUE ESTO VALGA LA JODIDA PENA.
Y esto no quiere decir que los demás que no estén atraídos a la cultura no sean fundamentales, no. Pero tanto los médicos, los comerciantes, los abogados, los ingenieros, arquitectos, prestadores de servicios, etc. Todas los oficios fundamentales para la prosperidad social, hoy están agotados, deprimidos y hartos de la situación que estamos viviendo. Si las apuestas económicas se hacen en función de la cultura y el entretenimiento, tenemos una oportunidad preciosa para que el sector económico que mueve a la sociedad recupere las ganas de vivir, de desear algo. Y en la economía es fundamental crear esa necesidad. Mientras no podamos viajar sin miedo, salir a los restaurantes y bares sin temor a que regresando infectaremos a alguien, podemos optar por esta alternativa.
Mi propuesta es generar deseo y esperanza a través de las artes y la cultura, a todos ellos que ya están cansados de soportar esta pandemia, de tener que presentar un rostro feliz a su familia, pero por dentro se están quemando. Somos un frente con posibilidades de:
1. Equilibrar la economía a través de una nueva demanda. Salirnos de las demandas “que nos han obligado a necesitar” y fomentar los talentos de la gente.
2. Enfrentarnos a estas nuevas armas de destrucción masiva: la depresión, la soledad, la ansiedad. Muchos apelarán a la generación de cristal, a la mente débil, pero nadie se pone a pensar en la imagen completa: esta es la guerra perfecta, sin balas, sin tanques y sin bombas. Sigue siendo una guerra. La gente que vivió durante la Segunda Guerra Mundial, tardó muchísimos años en recuperar su vida, su paz mental y su estabilidad emocional. Y es que además del Coronavirus tenemos que lidiar con políticos estúpidos, con pobreza, con violencia, con delincuencia, con desigualdad económica, con clasismo, con desigualdad de género, con homofobia, con pederastia, con drogadicción, con corporativismo caníbal, con guerras en oriente, con problemas meteorológicos y desastres naturales. Perdón, pero hoy no somos libres. Estamos en un enorme campo de concentración llamado “Planeta Tierra”.
3. Si no recuperamos el espíritu, no vamos a poder recuperar todo lo demás. Somos seres humanos que no solo consumimos cubrebocas, desinfectantes, caretas, guantes, seguros de vida, hipotecas, autofinanciamientos y préstamos. Necesitamos cine, teatro, conciertos, comedia, el arte, los museos… Así, y sólo así, recordaremos que somos seres humanos.
4. No podemos llenar nuestros vacíos con cosas materiales. Al final, ese camino nos lleva a una depresión aún más grande. No digo que no tengamos vacíos, es más, hoy más que nunca, estamos repletos de ellos. Mi propuesta es llenarlos con cosas espirituales.
Y por encima de todo: la empatía. No podemos pensar en sólo nosotros mismos. En decir: este fin de semana me voy de vacaciones, pues vida sólo hay una, quién sabe si me muero mañana, pero lo bailado nadie me lo quita. Sí, quizá sea cierto, quizá estamos apoyando al turismo, que, dicho sea de paso, está sufriendo como nunca, pero nadie está pensando en los servicios de salud: los médicos no han descansado un solo instante. La economía turística no está destinada al fracaso, pero es responsabilidad de TODOS, rescatarla. ¿Cómo? Las empresas deben de olvidarse de los viejos métodos y permitir las vacaciones segmentadas. No todos tienen que salir en puente, en semana santa, en navidad… Si existiera un control sistemático, comenzando desde los horarios de entrada y salida, hasta los permisos vacacionales, podríamos amordazar a la jodida pandemia. Sin embargo, impera el egoísmo y se escudan con el argumento de salvadores de la economía.
Este despertar de conciencia no es un descubrimiento propio, sino tuve que permearme de contenidos DE VALOR para poder ligar ideas y transcribir otras. Al final, estamos todos expuestos y a merced de las voluntades ajenas. ¿Nos vamos a dejar? ¿Vamos a permitir que nos sigan jodiendo la existencia? Nos necesitamos, hoy más que nunca, pues no podemos darle la espalda a nuestras hermanas y hermanos, a quienes se la están rifando en las trincheras desde hace más de un año. Si está en tu capacidad aportar valor a la sociedad, hazlo. Si logramos generar deseos de vivir a través del arte y la cultura, entonces el engranaje se va a destrabar y poco a poco volveremos juntos a la vida.
