El papel de la mujer a través de la historia ha cobrado una relevancia importante, y esto se ha dado paralelamente a la violencia y muerte que lamentablemente, se ha normalizado en su contra y con mayor frecuencia, en la era contemporánea.
Ellas han comenzado a alzar la voz para que no las maten por el simple hecho de haber nacido como “mujeres”….porque ellas no están solas, porque ellas ya están hartas de ser señaladas como “el sexo débil”, y más que una guerra de hombres contra mujeres, estamos inmersos en una lucha por la vida, por la dignidad y por la justicia humana.
Hace exactamente un año me tocó cubrir la marcha del 8M en el zócalo capitalino de la Ciudad de México, en donde podías sentir ese enojo, ese hartazgo, esa exigencia de pelear por su vida que iba dirigida hacia el gobierno opresor, hacia el novio machista, hacia el padre desinteresado, hacia el hermano egoísta, hacia el tío violento, hacia el primo retrógrada, hacia el amigo con doble intención….y para entender esto hay que deconstruirse ideológicamente, y esto se logra conociendo, documentando y escuchando….PARA CRITICAR HAY QUE CONOCER.
Lo que más recuerdo de ese momento fue la tensión que se respiraba en el entorno; como hombre, personalmente, sentía culpa, sentía miedo, sentía nerviosismo de actuar o decir algo que, dentro de mi naturaleza masculina, tuviera un sentido erróneo basado en la normalización del sistema patriarcal, ese sistema que es poco entendido y que genera, incluso, motivos de burla dentro del tejido social.
Ese día llegamos temprano a la Plaza de la Constitución, si no me falla la memoria, alrededor de las 10 am. La protesta se concentraba en el Monumento a la Revolución y de ese lugar, la manifestación iba a tomar rumbo hacia Palacio Nacional, en el centro histórico. Al llegar comenzamos a entrevistar a las mujeres que ya se encontraban en el lugar; había abuelas, madres, hijas, hermanas que acudieron porque los números rojos, las estadísticas, en un país como México, cada vez ocupan tristemente un lugar en los núcleos familiares.
Lo que me llamó la atención dentro de estos testimonios fue la declaración de dos mujeres de aproximadamente 70 años, que se presentaron como activistas, lo cual de entrada, era ya algo admirable, y nos relataron que estuvieron en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco en aquel miércoles negro de 1968. Después de que nos relataron, de manera muy cruda, la matanza de aquel rojo amanecer (el cual le da nombre a esa famosa película de Jorge Fons de 1990) nos dijeron que esa protesta, la de marzo de 2020, les recordaba y las transportaba al 2 de octubre de 1968, por la ira, por el hartazgo, por las voces que gritaban al unísono DEJEN DE MATARNOS…eso me hizo entrar en razón del momento en el que me encontraba, algo que sin duda, pasaría a la historia como un punto de partida en la lucha en contra de la violencia de género.
El destino periodístico me colocó en la vereda de la vulnerabilidad humana, en la violación a los derechos humanos, a entender por qué si eres mujer te matan, por qué si eres pobre eres desechable o por qué si eres migrante te rechazan, es una complejidad que se adquiere de manera pragmática pero que la refuerzas con un toque hipotético basado en la cuestión, esa es la labor del periodista: entender e informar.
Este 2021, la Organización de las Naciones Unidas propuso el tema “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”, en un esfuerzo por reconocer sus logros y desafíos, y destacar la importancia de la participación de las mujeres en las decisiones públicas y esto, en gran medida, es porque ellas han conseguido lograr que su voz sea escuchada, a la buena y a la mala, porque a veces, para que un mensaje llegue a ser entendido y escuchado, necesitas más que las palabras.
Vamos a entender un poco el plano de nuestro país con datos que arroja el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, en donde se indica que en México hay 64, 540, 634 mujeres, mismas que componen el 51.2% de la población total y en donde nueve de cada diez mujeres mayores de edad están en desacuerdo con el prejuicio de que éstas tienen menor capacidad que los hombres en cargos directivos, en lo que se refiere al ámbito de funcionarias y directivas en la nación.
En lo que respecta al balance existente entre familia-trabajo en el contexto de la Covid-19, el 17.9% de los hogares están compuestos por una mujer sin cónyuge y con hijas(os) La mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que se realiza en los hogares (73.6%) es producido por mujeres. Este tipo de trabajo tiene un valor equivalente a 22.8% del PIB.
También se aprecia que, durante 2020, más de un millón de mujeres dejaron o perdieron su trabajo, lo que significó una disminución del 5.2% en la cifra de mujeres ocupadas. La brecha de género en la carga total de trabajo (remunerado y no remunerado) es de 13.4 horas semanales en promedio. La mayor carga de trabajo para las mujeres se refleja en menor disposición de tiempo libre: en promedio 4.2 horas a la semana.
El resto del informe puede ser consultado en https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia.html?id=6408
Mucho se dice en cuanto a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer pero poco se hacen los otros 364 días del año para lograr un cambio significativo…a veces lo que necesitamos es un empujón de humanidad para ver que las están matando, que las están borrando, y a lo mejor lo que te hace falta es voltear a tu derecha…observa…..mira a los ojos de tu madre, de tu esposa, de tu abuela….ve directamente a los ojos de la indiferencia y dile YA NO MÁS.
