Por Carlos E. Martínez
Las elecciones en Baja California, y otros estados, se aproximan. Todos dan, de forma anticipada, un triunfo total a MORENA, pero la alianza PAN-PRD-PRI y más pues ahí va a estar y chance, chance, pudiera dar la sorpresa. Según varios analistas y especialistas ven esta jugada, la de la alianza, como un intento desesperado de recuperar el poder; MORENA lo ve como la manifestación máxima de la “mafia del poder” y, bueno, para un votante, un ciudadano, va a ser todo de lo mismo solo que de diferente color.
Este escrito va para los de la Alianza, neta, dénme trabajo, es más, puedo dar un adelanto de cómo llegar a los votantes y lo mejor es que no hay que invertir demasiado, no hay que construir una narrativa alrededor de un candidato ni empezar un movimiento. Lo primero es dar por perdido el voto duro, en su mayoría personas de la tercera edad, esas personas van a votar por lo mismo de siempre y ya. Ni gasten en llevar despensas u ofrecer becas o pavimentación, esa madre no funciona. Más que para desviar dineros disfrazados de “gastos de campaña”.
La cuestión es tirar hacia los jóvenes, personas de 18 a 29 años y quizás los de 30 a 40 años. Solo como un antecedente, los resultados de la participación electoral en Baja California en las elecciones de 2018 de personas entre los 18 a 29 años fue de 346, 363 de un total de 780, 881; es decir, solo el 45.3% de las personas jóvenes en la entidad participó (Conteos Censales de Participación Electoral 2009-2018); y para estas elecciones de 2021, digamos que hay medio millón de jóvenes ahí, flotando, esperando que un político los convenza, indecisos e indefensos ante el mundo que piensan que ellos pueden cambiar.
Para las personas de entre los 30 a 40 años, pues, son personas que tienen la misma creencia que los jóvenes “la política y salir a votar no sirven para nada”, la cuestión es que “ellos” ya llegaron a una edad más avanzada donde sus motivos ya están justificados, es una correlación sencilla: “Sí, ya llegué hasta esta edad sin necesitar nada de los políticos : no sirven para nada y no vale la pena salir a votar”. Sin embargo, si algo enseñó Trump es que se puede convencer de lo contrario. Pero, ¿cómo se puede hacer eso? Me preguntarán ustedes, miembros de la Alianza, y yo responderé, fácil: solo no imprimas tu narrativa sobre ellos; deja que ellos decidan y pongan sus palabras en tu boca.
Me explico, solo cuestiones básicas, si les interesa hacer ganar a su candidato pueden contactarme, dependiendo de a que le tiren (diputación, alcaldía o gubernatura) les armo un presupuesto, me ajusto a la partida que les haya destinado el Instituto. Volviendo al tema, el ciudadano ya no existe, en cambio, tenemos un hermoso consumidor, el cual no tiene interés por cuestiones políticas pero reacciona a ella, le encanta quejarse, maldecir y vociferar contra todo lo que huela a política porque es un consumidor desencantado y decepcionado del producto.
La solución obvia dirán algunos egresados de comunicación, publicidad, mercadotecnia o cualquier carrera afín (al dinero sin muchos escrúpulos pero ilusos que piensan que entienden el sistema), sería mejorar el producto, identificar qué es lo que el ciudadano-consumidor quiere y proveer. Hacer campaña con eso.
¿Qué una colonia no tiene áreas verdes? Pues hay que decir que vamos rescatar las áreas comunes y tomarse la foto con la pala. ¿Hay problemas de vigilancia? Nos reunimos en la casa del líder de vecinos y fingimos que escuchamos. ¿Qué no hay transporte público eficiente por la zona? Pues…ahí si no porque ellos financian las campañas, mejor ahí si solo ofrecemos un vale de transporte o algo así. Pero lo anterior no funciona, no sirve para tener nuevos votantes.
Lo que se deben utilizar, apunten, es que las personas de hoy en día, con la masificación de los medios y el vistazo a diferentes realidades y cotidianidades, no se sienten un sujeto amarrado, al contrario, se sienten libres, despiertos y en un constante cambio porque son ellos mismos en el mundo. Y son consumidores de experiencias, ven a personas que son casos de éxito siendo como son. Y ellos, nuestros futuros votantes, quieren llegar a eso: a esa libertad de ser ellos mismos y ser aceptados por los otros.
Entonces entramos a la parte importante, cada persona es su propio jefe se toman así mismos como proyectos de vida y en construir una fachada que sea rentable y vaya en sincronía con esos objetivos. No estamos hablando de construir una casa o tener un huerto, no, estamos hablando de cosas intangibles pero que queremos hacer visibles.
Un ejemplo simple, una persona que corre por ejercicio ahora se llama “running” y tiene que alcanzar cierta distancia a un ritmo de una velocidad aceptada en un tiempo óptimo, pero no solo eso, tiene que invertir también en su vestimenta. Esa persona que antes solo corría, ahora se toma como su empleado: Se (le) pone un uniforme, se (le) da una categoría, se (le) lleva una bitácora. Pero lo “mejor” es que cuando uno mismo es su proyecto, se da cuenta de los avances.
En un empleo tradicional, es hasta el informe mensual o anual que uno puede recibir felicitaciones, no importa si tecleo muy rápido o si atendió tantas veces el teléfono, nada. En cambio, si uno en sí corre tal duración y al día siguiente se reduce el tiempo apenas unos segundos, es una gratificación inmediata (y más si se comparte en redes y se obtienen me gusta, es la gratificación máxima e inmediata a la individualidad, pero ese es otro tema). Por este mero y simple detalle es que los ciudadanos se desconectaron de la política, porque a una escala de Sociedad no ven las ganancias y, por el contrario, en la individualidad sí se alcanza a ver más “avances”. “Los políticos no sirven de nada, mira lo que he logrado por mi mero esfuerzo”.
Entonces, fácil, usted como candidato no tiene que ofrecer nada, ni se desgaste, el ciudadano de hoy en día ni siquiera tiene amigos, tiene contactos, relaciones, solo se relaciona con personas con un fin predeterminado, solo preséntese como socio. Usted en cada publicidad no diga que es la solución, no se asuma como el único producto, explique que va a dar la libertad a la ciudadanía para que tome sus propias decisiones.
Usted solo es una persona que no quiere interferir con los proyectos individuales, es más, va a dejar que ellos decidan y usted solo va a trabajar para ver cada proyecto individual cumplido. No los trate como un grupo, NO, cada uno es un emprendedor de sí mismo y no necesita de nadie, y si los necesita solo es porque tienen utilidad. Usted como político tiene que ser una “herramienta”.
Ya lo vimos, la gente peleó y se manifestó por su “derecho” a utilizar Uber, en vez de exigir una mejoría en el transporte público. Lo veo, no tiene que ofrecer nada, solo diga que cada uno de ellos tiene que cumplir un sueño y que ese es su sueño. Ya quedó atrás la campaña de hablarle al pueblo, eso lo tiene ganado Obrador y MORENA, vaya por lo separado, lo invidualizado.
Así que, nada, ya saben, si quieren ganar la elección: búsquenme.
