Opinión | En defensa de la educación pero no del modelo

Por Carlos Ernesto Martínez

Sería muy irresponsable de mi parte hablar de la niñez o del rol familiar en este regreso a clases. 1) No soy un niño ni tengo hijos. 2) Hagamos énfasis nuevamente en el punto 1. Sin embargo, creo que también volvieron o volverán a clases estudiantes de la educación superior y ahí sí, me siento con conocimiento de causa de emitir una opinión que nadie pidió.

            En términos de la investigación y en un concepto que acabo de acuñar dentro de las Ciencias Sociales, soy lo que se conoce como un “eterna-carrera”. En palabras simples, es una persona que prueba diferentes carreras en busca de satisfacer la curiosidad intelectual pero que no termina ningún grado académico porque la curiosidad llega hasta un límite o se presenta otra rama de conocimiento que lo hace mudar: siempre se está en una carrera.

            Sin embargo, en la mayoría de casos, este comportamiento tiende a verse interrumpido cuando, de manera externa, un tercero (familiar, amigo, pareja, etcétera), ejerce la presión para la obtención de un título. Pero, en la persona queda esa insatisfacción y curiosidad de “¿y si hubiera estudiado esto?”, actitud que lo lleva a consultar material de otras ramas del conocimiento y no propicia un desarrollo ni aplicación de los conocimientos adquiridos en la universidad.

            En mi caso, pasé por varias licenciaturas antes de terminar Ciencias Políticas (aún me falta una tesis pero quién quiere deprimirse en este momento) y la curse a distancia, es decir, en línea, a través de Internet en la plataforma de la UNAM. Lo cual contrajo varios retos, desde los personales hasta lidiar (o no) con docentes.

            Nuevamente, un “eterna-carrera”, de acuerdo a conjeturas mías con datos extraídos de comentarios de YouTube, es fácil de distraerse con cualquier tema que le dé curiosidad y si hay un lugar (además de las cabinas de ciertos sitios) que tenga material de distracción es Internet. Mis primeros tres semestres eran una tortura porque los docentes daban lecturas muy viejas y mal escaneadas; eso Vs un vídeo de YouTube en 1080p o una película en Netflix HD, pues uno hace sus elecciones.

            Después comprendí que las actividades solo me pedían, a través de un ensayo, resumen, mapa mental o cualquier babosada, que demostrara que la había leído; pero que no era necesario comprenderla, para ese momento la carrera se hizo mucho más llevadera y me permitió buscar material que me fuera más didáctico y actual para comprender la política.

            “Con su permiso” un podcast realizado por el Tec de Monterrey, “Visual Politik” un canal de YouTube que analiza coyunturas políticas mundiales. “Es.Política” un canal de YouTube pero más enfocado en la teoría política. “Buenismo bien” otro podcast, ahora de España, y otros tantos. Además, la riqueza de éstos es que dentro de su contenido, te mencionan y te recomienda artículos académicos para leer. Aunado a ello, al momento de entrar a libros o artículos académicos ya no (al menos mi caso) lo hago solo por la obligación de la materia, sino porque mi curiosidad ha sido motivada y me lleva a querer aprender.

            Ahora, con el regreso a clases de millones de infantes y adolescentes, lo que más recuerdo es el hecho de la flojera que me daba levantarme temprano para dejar de estar encerrado en casa e irme a encerrar a otro lado. Donde, la verdad, el único placer era ver a los amigos. Porque sí, aprendí cosas e información quedó memorizada pero en ningún momento tuve un fomento a la curiosidad.

            Sin duda el gran reto ha sido y será, mejorar la calidad de la educación en México pero pareciera que el modelo actual iba en el sentido contrario. Nuestro país se encuentra de 60 a 80 puntos debajo del promedio de la prueba PISA que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

            Lo mencionó en tiempo pasado porque creo que, en tiempos de pandemia y encierro, hay una puerta que se abre ante todos. Por los motivos que sean, México, a diferencia de otros países, no claudicó, no dio por terminado el ciclo escolar sino que desarrolló un modelo diferente para la educación.

            Docentes muy buenos ha habido siempre (otros no tanto) pero, y hay que decirlo, no contaban con el apoyo de la familia para continuar con las labores de la educación. Ahora, en estos tiempos, es más que necesario y obligatorio que la familia asuma el compromiso que le toca y no solo poner al niño o niña frente a una pantalla, sino dar seguimiento y mostrar interés para que el infante también sienta motivación en este cambio que para él representa no ver a sus amiguitos o jugar en el recreo.

            Pero sin duda, otra área de oportunidad que se abre es el fomento al desarrollo de capacidades para hacer uso del Internet, no solo como un medio de entretenimiento o distracción sino como fomento a la curiosidad y a habilidades de búsqueda. No es tan diferente a la búsqueda que hacemos de una canción que nos llamó la atención pero de la cual solo recordamos un par de frases; solo es saber enfocar.

            La educación es lo más importante para el desarrollo de una sociedad, el conocimiento debe estar al alcance de todos y eso implica contar con las herramientas para acceder a él. Sociedades con mayor acceso al conocimiento e información toman mejores decisiones y se encuentran en constante cambio para su mejoramiento. La educación y el conocimiento podrán no dar las respuestas al instante en ocasiones pero brinda la capacidad para desarrollar aptitudes para encontrarlas.

            Claro, actualmente en México hay muchos retos como el desfase tecnológico, la actualización de los docentes, el mediar el trabajo y el cuidado de los niños, pero es un cambio de paradigma del cual pareciera que pueden surgir cosas muy interesantes y oportunidades. Y solo el tiempo dirá si esta estrategia del gobierno federal y la SEP va a rendir frutos pero con dos días de clases, me surgen varias interrogantes: ¿Por qué los docentes hicieron una manualidad para poner de fondo en vez de colocar un fondo digital que estuviera relacionado a temas de interés para estudiantes? Digo, hace varios lustros que salí de la primaria y se usaban los monitos de “Precious moments”, si en ese momento no eran de interés para nosotros, dudo que lo sean ahorita.

            Pero, más importante, profesores ¿cómo quieren que sus letras entren en mi mente, si mi mente está cansada de tanto quererle?

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