Opinión | Cuando el año no podía ponerse más raro: llegó Cuties

Por Carlos Ernesto Martínez

Hay muchas que desconozco, una de ellas es todo lo que está relacionado a la producción y postproducción de un filme. Que si uso tal ángulo, el contraste o balance de las luces, tan no conozco de ese tema que fueron las únicas cosas que me sonaron medio fílmicas pero, por otro lado, me gusta mucho leer, entonces, similar a una novela, las películas cuentan con un guión, una trama, personajes que se desarrollan y, partiendo de eso, puedo o no, aprecio la película.

​Pero, como en los libros hay muchos (y muy buenos) que son solo para entretener, pasar ese rato, despejarte, sentir lo que el autor o autora quería que sintieras y se pasa a otra cosa; hay otros que te quedan dando vueltas, los asimilas y los interpretas, les buscas significados y hasta se hacen estudios de ello porque, después de leerlos, algo cambio dentro de uno o fue un reflejo de la sociedad a tal nivel que es necesario abordarlo desde perspectivas sociológicas.

​Quizás para personas que sepan más de cine que yo, sus mecanismos son otros pero para mí están en: cine para entretener y cine para reflexionar. En esos dos sacos meto las películas y a veces no es fácil porque, por ejemplo, cuando vi Deadpool 2, la vi sin ánimos de pretensiones, me había reído mucho con la 1 y supuse que sería lo mismo; después vi en Internet vídeos de gente reflexionando y analizando las películas y la redención de Ryan Reynolds. Dejé que mi parámetro personal decidiera cómo “almacenar” esa película pero con la apertura suficiente de reconocer que, quizás, las personas detrás de la producción si quisieron dar un análisis de algo pero que mi visión personal se puso por delante.

​Ahora bien, hace unos días, estaba muy a gusto acostado en mi cama, iba a seleccionar el podcast que me arrullaría cuando, por un error de tacto, abrí Facebook y publicación salvaje aparece: 

​​​Esta es la portada de la nueva película de Netlfix que se estrenará el 9 de septiembre, en inglés se titula «Cuties» y en el español, «Guapis»: se trata de un grupo de niñas de 11 años, vuelvo a repetir, 11 años, vestidas como show girls y bailando como bailarinas exóticas para el placer de los adultos. Nótese la descripción misma que Netflix provee en la imagen: «Amy tiene once y quiere pertenecer a un grupo de chicas de su edad que bailan sensualmente, entonces empieza a explorar la feminidad y desafiar a su familia religiosa».

¡En serio! ¿Hemos llegado al punto donde es aceptable que niñas de 11 años sean usadas para la diversión «sensual» de adultos? ¿Es esto entretenimiento familiar? Amigos, esto no es nada más que otro intento velado, diría yo descarado, para normalizar la pedofilia.

¡Padres, hay que hablar! ¡Hay que educar a nuestros hijos! ¡No toleremos esto, que lo que se tolera hoy, mañana se celebra, y peores cosas se tolerarán!

​Cuando se lleva un tiempo existiendo en Internet, se desarrollan ciertas aptitudes para identificar publicaciones alarmistas o exageradas. Principalmente para no caer en Fake News pero ese es otro tema. En efecto, la portada era real pero subiendo un poco la vista vi que el nombre de la cuenta era “Cristiano Conservador”. Y con eso pensé que antes de emitir un juicio de valor, lo más sano era ir a ver el promocional y buscar información más amplia en Internet.

​Después de recabar un poco y tres miradas del tráiler para no dejar nada fuera y hasta donde pude llegar con mi interpretación; es la película de una niña que forma parte de una familia tradicional musulmana, que básicamente pone a la mujer por detrás del hombre. Y entra en contacto con el maravilloso mundo del Internet en dónde, con otras niñas de su edad, se da cuenta que el mundo en el que está y se desarrolla cotidianamente, no es el mismo que ocurre fuera de su religión. 

​Y llegamos, creo yo, al meollo del asunto, el conflicto entre lo que es el mundo actualmente (con sus cosas buenas y malas, hay que decirlo) y los valores a los que te obligan a vivir por pertenecer a una comunidad religiosa a la que estás amarrado desde que naces. 

La película por sí sola me llama la atención porque, por sí sola, ya da un tema que en lo personal me intriga: ¿Cómo se desarrolla la niñez en estos tiempos? Porque, en mi caso, y guardando las debidas proporciones, en mi infancia no me dejaban ver Los Simpson o Los Caballeros del Zodiaco porque no eran programas que tuvieran valores católicos (y aquí solo era algo que si no prendía la televisión, a escondidas, a la hora que era ya no lo veía). Ahora, con los celulares inteligentes, tablets y computadoras, con servicio de streaming, eso paso a la historia y la niñez puede ser todo a cualquier momento. Ahora, si ponemos que la trama gira en torno a una niña de 11 años (transición a la adolescencia) en una familia musulmana, ya se puede inferir cuáles son las cargas simbólicas y culturales de eso. 

​Y con eso en mente, no entendí por qué la reacción tan escalada en contra de esa película. No es un filme para niños, no veo porque muchos de los argumentos son “es que exponen a nuestros hijos”. Dudo mucho que la directora, actrices y Netflix la pensaran como una película infantil. 

Aunado a lo anterior, muchos comentarios que he visto están relacionados a que se pone en peligro a los niños, sexualizandolos de la manera en que se ven en la película y fomentan la cultura de la pederastia. Y en estos argumentos me llama la atención que, en su gran mayoría, son de personas por arriba de los 30´s casi 40´s (solo viendo la foto de su perfil de Facebook) y que, no sé, llevan más tiempos existiendo los certámenes de belleza infantil mucho más sexualido que lo mostrado en el traíler.

Pero creo que, en efecto, la película toca el tema la sexualización de la infancia pero lo hace desde la postura del peligro que se corre y de lo que te pide Internet para ser popular. De nuevo, solo viendo el tráiler porque la película sale hasta el 9 de septiembre, me parece que es una película que va a relacionar todas las dicotomías en las cuales se encuentran la infancia hoy en día y que nosotros, como los espectadores y consumidores del Internet, tenemos que tomar ya un papel activo para resolver los conflictos.

​No soltarles la tablet o el celular a los niños para que se “entretengan” y dejarlos vulnerables ante gente sin escrúpulos que hay en Internet. Estar al tanto de sus dudas y brindar respuestas, si una persona pregunta, a cualquier edad, es porque tiene curiosidad , quizás hablar de ciertos temas sea más complicado o no se considere como algo “propio de la edad” pero está; a lo mejor no se va a responder tan explícitamente pero hacerlo, porque, a estas alturas, el niño o niña va a buscarlo en Internet y puede salir contraproducente.

​Me parece que, el tema de siempre, es que muchas familias esperan que sean los medios de comunicación que eduquen a sus hijos y los protejan de los malos comportamientos. Porque, no sé, hay algo extraño, precisamente mi vecina del balcón se quejaba hace poco de los homosexuales que eran muy exhibicionistas y no daban buen ejemplo para su hijo, mientras escuchaba Sensualidad de J Balvin a todo volumen. 

Sí, la infancia está en peligro, pero películas como Cuties y probablemente muchas otras que no han alcanzado ese nivel de controversia (alguien recuerda la escena de Babel en donde un niño espía a su hermana mientras se baña y se masturba viendo) motivan a poner las cosas en perspectiva y reconocer que el problema está ahí. Quizás solo no nos gusta que nos lo recuerden. 

La discusión ya inició y va a seguir pero qué se hará ¿tratar de cancelar una película que aún no se estrena o exigir a las autoridades justicia para casos de pederastia (caso Puerto Vallarta en donde el juez no dictó pena) y creación de protocolos de atención para casos de abuso? 

Y como decía en un inicio, el cine, como cualquier otro tipo de arte, tiene la visión y la creación del o la directora, pero nosotros le damos la interpretación y significación que queremos. Ponemos elementos que quizás no estaban pensados ni concebidos por la producción y tenemos que hacernos responsables por eso, no culpar o señalar a alguien por algo que solo nosotros entendimos…más cuando aún no sale la película.

Carlos Ernesto Martínez

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